sábado, 11 de agosto de 2012

De entre hipsters y otras barbaridades.

A mi me gusta el arte. Me gusta la cultura. Disfruto de estas cosas a un nivel muy personal, pues si bien hay gente que siente pasión por un deporte, por un juego, por un hobby, yo siento pasión por el arte.

Y más aún, me gusta no solamente por razones personales, si no también porque el arte y la cultura demuestran cierto nivel de evolución filosófica en una especie. Sin un "renacimiento" no seríamos nadie como raza, como especie, como sociedad.

Pero avanzamos.

La humanidad avanzó por el hecho de que fuimos capaces, como una sociedad, de "apreciar" cosas que van más allá de nuestro plano, que es muy contrario a "venerar". En una época donde antes de preguntar, se rezaba, por primera vez en la historia le buscábamos un significado al mundo, a la vida, al cosmos, a lo que nos rodea. Buscábamos algo más grande que nosotros mismos. Y eso era, es, y será siempre, símbolo de evolución. Símbolo de que madurábamos como especie. Símbolo de crecimiento. Símbolo de desarrollo.

Pero la evolución es como el mar, y así como existen mareas altas, existen mareas bajas.

Vivimos en una sociedad "dame". En una sociedad glotona. Queremos indulgencia. No queremos tener nada que ver con la creación del arte. No queremos tener nada que ver con nada. Y esto es algo que he tenido atascado en la garganta desde hace mucho tiempo.

La música está creciendo cada vez más en popularidad, porque nos "dan" las cosas que queremos, en vez de nosotros desarrollar una relación íntima con algo que no podemos controlar. ¿Eso es todo? ¿Queremos más música? ¿POPPIN'S BOTTLES IN DA CLUB SMOKE WEED ALL DAY ERRY DAY FOREVER YOUNG YOLO 420 NIGGAS? ¿Que las disqueras nos den lo que queremos, lo que tu cuerpo te pida? No lo sé.

Como pedir las INfamosas explicaciones del doctor en la obra maestra de Hitchcock, "Psycho". O la manera en la que los productores hicieron que Spielberg nos llevara dentro de la nave espacial en el re-lanzamiento de "Close Encounters Of The Third Kind". O como la innecesaria re-escritura de la historia de Sheldon, por Annie Wilkes, en "Misery". Pedimos más. La naturaleza humana hace que pidamos más de lo que nos gusta.

Tal vez está en nuestro ser el que se nos antoje más de lo que nos dan, pero también es nuestra responsabilidad decir no a ese tipo de indulgencia. Especialmente cuando esta indulgencia amenaza el propósito del arte.

"Daniel, ¿pero por qué estás molesto? )))):"

Porque yo me tomo estas cosas muy, muy en serio. Porque las etapas se queman. Y porque aunque no lo diga, incontables veces me he sentido profundamente ofendido cuando luego de ver frente a mis ojos una maravillosa obra de arte, a los ojos del público venezolano promedio quede simplemente como "marico estuvo normal, no sé, no me gustó el final. ):"

De que me digan "verga marico, no me gustó el final de Mass Effect 3, no supimos que pasó después ):"

De escuchar "marico quita tu música hipster, eso lo escuchas tú nada más, todo suena igual, todo es lo mismo."

Que bolas tienen ustedes, de verdad.

Porque no estamos satisfechos con lo que nos dan, fallamos en ver lo verdaderamente significativo en el arte. Ya el arte no es arte. Ya la música no es música. La gente no quiere opciones. Quieren la misma canción una, y otra, y otra vez. Quieren gula. Quieren ser mimados. Quieren indulgencia. Existe una palabra para ese tipo de entretenimiento, y se llama "pornografía". Y es perfecta para satisfacer tus impulsos carnales, así que ve a disfrutarla.

Sin embargo, la verdad es que la mayoria de las personas no se dan cuenta, o siquiera piensan sobre el tema. La música es algo que simplemente escuchan e intrinsicamente saben la respuesta. Es casi puramente visceral. Y tal vez eso es natural. Despues de todo, cuando el cerebro humano procesa la música, la mayoría del tiempo solo puede recordar/regurgitar la melodía primero, y por eso a menudo le damos un mal significado a las cosas. Es como las apariencias, vemos al mundo superficialmente, sin prestar atención a esos detalles tangibles.

Pero la verdad es que la melodía sola puede ser una cosa extrañamente vacía. La música necesita más que una melodía. Necesita suelo. Necesita sentimiento. Necesita resonar.

Lo que signfica que la música siempre es dependiente del entrejuego entre sonidos; un arreglo de diferentes notas, ocurriendo simultáneamente, que ultimadamente se combinan entre sí para volverse algo más denso y provocativo. Como las notas se combinan para hacer un acorde. Necesitas armonía para crear textura. Necesitas armonía para resonar.

El frontman de Weezer, Rivers Cuomo, se ha ganado una vida entera de gloria y fama porque es uno de los mejores escritores de melodías del planeta.

... Pero Matt Sharp era quien les daba armonía.

Y ahí es donde está mi punto. El venezolano promedio es feliz escuchando Island In The Sun. Felices con su Maladroit. Con su Make Believe. Con su Raditude. Con su Hurley. ¿Y Pinkerton? ¿Y The Blue Album? Olvidados en el tiempo, nisiquiera como joyas, si no como obras de maestría que no fueron de interes para nadie, por el simple hecho de que se salían del espectro de lo que llamamabamos (y llamamos) normal.

Y ahí es donde cae la monotonía. Cuando reemplazamos Arcade Fire por más Aerosmith. Cuando reemplazamos Joie De Vivre por James Blunt. Cuando reemplazamos a Lisa Hannigan por Lana Del Rey. Y se nos olvida de que existen cosas más allá de las bachaticas de la radio, o de las chatarritas de tu papá, o de adolescentes-adultos con el cuerpo lleno de tatuajes. Se nos olvida de que hay espectros musicales que nunca hemos explorado. De que hay un universo de música por conocer. De sentimientos. De letras. De sonidos. De armonías. De resonancia.

Pero te quedas en tu casa escuchando November Rain una y otra y otra y otra vez.

Pornografía.

Y no lo digo porque sean populares. La popularidad no tiene absolutamente nada que ver con la calidad. En épocas anteriores toda forma de arte era considerada cosa de todos los días. Y hasta en la radio se escuchaba Bohemian Rhapsody. Pero ahora no. 

Desde la muerte de Kurt, no hemos tenido un breakthrough musical. Desde los 90's, la música popular está muerta. Y Dios te salve de que digas que no te gusta alguna banda "mainstream", porque quedarás como un hipster por el resto de tu vida.

Y así vendrá el apocalipsis. No en forma de un meteorito, ni de una inundación, ni de que se abra la tierra en dos. Poco a poco el arte va a morir. Poco a poco nuestra capacidad de filosofar será reemplazada por pensamientos mustios y guturales. Y cuando vengan a ver, estaremos todos viviendo en cuevas, masturbandonos dos veces al día, comiendo carne de lo que sea, y sobreviviendo en la jungla.

Solo espero que para el ciclo siguiente, la humanidad pueda comportarse mejor ante este tema.

[disaster incoming]

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