miércoles, 6 de junio de 2012

La vida es bella.

Miren, yo les voy a echar un cuento.

Yo vivo en un pequeño pueblo, lleno de niños pubertos que quieren ser gangsters pero no les sale, y de gente que le tiene miedo a estos niños pubertos. Vamos a llamar a este pueblo "Chusmero".

Hoy salí a Chusmero, principalmente a acompañar a dos amigas, llamemosles "Cristina" y "Mercedes", quienes tenían que hacer un par de diligencias en el centro de tan pintoresco pueblo como lo es Chusmero.

Todo esto es bastante irrelevante, pero a una historia hay que darle algo de fondo, algo de sustancia. No desesperes, que ya viene lo bueno.

Una de estas diligencias consistía en que Mercedes debía buscar los resultados de un par de exámenes médicos que había solicitado su madre hace unos días. Algo normal, común, corriente. Pero esta insignificante diligencia cambió mi vida para siempre.

Regresando del centro de este activo pueblo, pasamos por el pequeño laboratorio médico donde solicitamos los resultados de los exámenes. La disposición espacial de aquella pequeña oficina era muy poco ortodoxa, pero era entendible, debido a los altos niveles de criminalidad en este alegre pueblo. Disponía de una reja de metal, cerrada con llave, que protegía todo lo que adentro de la oficina había. No obstante, estando insatisfechos con este revolucionario sistema de seguridad, los arquitectos de tan pequeña oficina decidieron colocar una pared, para cubrir los utencilios de laboratorio.

Para mejor entendimiento, aquí está un diagrama de la oficina, hecho por mí, luego de más de 9000 horas en MS Paint.


A este punto, es necesario introducir un nuevo personaje a la historia; la mujer que estaba de turno esta hermosa tarde, a quien nos vamos a referir como "Titty Monster".

De inmediato, al ver a Titty Monster, es fácil notar el por qué de su Alias. Tenía un muy generoso par de glándulas mamarias. Era fácil imaginar cuan cómodo sería dormir en ese celestial par de almohadas de carne.

Pero suficiente sobre las tetas de la señora.

Justo luego de Mercedes dar el nombre y apellido de su madre, Titty Monster entra a la puerta señalada en la ilustración, hacia el espacio misterioso y desconocido. Yo creo que ahí tienen esclavos asiáticos escribiendo los resultados de los exámenes a mano.

Inmediatamente, al ella desparecer de vista, yo comencé a comentar sobre lo maravilloso que sería tomar ese par de SABROSAS TETAS   y ARRANCARSELAS CON UN RASTRILLO PARA LUEGO COMERMELAS EN SALSA CARBONARA. h.

El tiempo pasó, y luego de unos minutos, Titty Monster regresó del limbo hacia el mundo de los mortales de nuevo, y mientras le entregó los papeles a Mercedes, dijo una frase que cambió mi vida para siempre. La simplicidad de este comentario movió mis concepciones sobre la vida, y sobre todo lo que yo creía que era bueno.

"La gente cree que ahí dentro no se escucha lo que dicen afuera."

Tomó algo de tiempo para que se adentrara en las profundidades de mi cabeza, para ser digerido por mi encéfalo. Mientras volteaba para regresar a casa de Mercedes, logré ver su cara por un segundo. La cara de Mercedes, sorprendida, asustada, estupefacta de lo que acababa de escuchar, me hizo caer en cuenta.

La mujer había escuchado sobre mis deseos sexuales hacia sus senos.

En este momento, un remolino de sensaciones invadieron mi cuerpo. No sabía si sentirme apenado, avergonzado, sorprendido, si me debía lanzar de un edificio, o si debía volver y disculparme.

Pero luego de unos momentos sentí la sensación más satisfactoria del mundo: Orgullo.

Y en ese instante pensé: Le acabo de alegrar el día a esa mujer. Es decir, no todos los días alguien se expresa sobre tus atributos de la manera en que yo lo hago. Y mucho menos logran escuchar cuando lo hago. Ese momento debió ser mágico para esta pobre muchacha.

Si le hubiese dicho fea, se hubiese ofendido. Si me hubiese metido con metido con su madre, se hubiese ofendido. Pero el punto es que me estaba buceando, y ella lo disfrutaba.

Desde ese  momento, decidí que más nunca pervertiré a las mujeres en voz baja. Compraré un megáfono, y de hoy en más, gritaré a todo pulmón "MALDITA, COMO TE ARRANCARÍA ESAS NALGAS CON LOS DIENTES."

Y así, el mundo será un lugar mejor.